La exposición
del Centro
Cultural Bancaja, en valencia recoge los carteles publicitarios
cedidos por el MNAC de Cataluña, ( en
valencia hasta el 26 de agosto), se muestran obras de geniales artistas: unas
románticas y casi poéticas, influenciadas por los prerrafaelitas y otras más
esquemáticas, oscuras, sencillas o incluso algunas influenciadas por el arte
japonés. En todos los casos se trata de artistas con
un dominio técnico más que notable, y que reflejan
la realidad no sólo publicitaria de la época, sino también social y los
cambios que se estaban produciendo a un ritmo vertiginoso.

La mujer es protagonista en la mayoría de los
carteles. Y es muy diferente a las representadas hasta hace dos siglos; hasta
entonces había estado relegada a ser ama de casa, esposa y madre; poco más. Ahora si bien en algunos carteles se
sigue representando como tal (concretamente hay una obra de Mucha en la que aparece
como una matrona bondadosa que ofrece a sus hijos un chocolate) deja de ser un simple acompañamiento para convertirse en
centro por sí misma; así las imágenes ganan en sensualidad y carga
expresiva hasta convertirse en símbolo femenino que disfruta de su propio
tiempo libre ya sea yendo a los clubes de automóviles, fumando un cigarro, disfrutando
de una taza de té…no sólo son exquisitamente sensuales las ninfas de Mucha sino
también otras muchas mujeres menos legendarias y más reales; las bailarinas y
cabareteras de Toulusse Lautrec, o las mujeres normales de clase acomodada; son
el reflejo de la situación cambiante y liberadora que tímidamente comenzaban a
vislumbrar en aquellos años.

El automóvil como símbolo de la nueva
era también es otro de los
ejes de la exposición, se publicita esta forma de transporte, a veces como
contrapunto a la bicicleta, que hasta entonces había sido un medio estrella, y
siempre como símbolo de comodidad y modernidad de
la clase burguesa acomodada que disfrutaba por vez primera de unos
privilegios inusitados hasta el momento. También hay publicidad de la línea de trasatlánticos
Amberes-nueva york, la que cambiaría la vida para siempre a miles de emigrantes.
Los cabarets y los ambientes
de diversión parisinos representados
de manera magistral por el trazo suelto de Toulousse-Lautrec y Cheret, y otras
obras tan conocidas como “Le Chat noir” de Steinlen y varias más suyas
en las que de manera deliberada y a modo de firma y guiño artístico representado
por el gato tan representativo de su obra , Penfield con sus portadas para Harper´s Bazaar,
Bradley que popularizó el cartel bidimensional en los Estados Unidos, con su
estilo elegante y sencillo sin embargo…la exposición está
repleta de grandes obras de un género tan popular entonces como atractivo y singular
ahora. Y entre todos los autores alguna mujer.
También hay autores españoles; Casas, Rusiñol, Riquer, gual, Cidón...
Lo cierto es que
soy una gran aficionada al Art Noveau, especialmente me cautiva el modernismo y
el estilo sugerente y casi orgánico de todo el arte de la época: desde la
arquitectura a los dibujos, las vidrieras, los motivos florales y vegetales,
las formas sinuosas, y todo en este estilo evocador y único.
La
muestra merece la pena, no defrauda y no aburre, es moderna pese a su antigüedad; aunque esto parezca una paradoja, evocadora de otros tiempos, y romántica, como
aquellos años; en que el mundo estaba cambiando a pasos de gigante y cualquier
cosa parecía posible…la esencia está y de alguna
manera se plasma en las obras de estos grandes artistas.
Un beso. Lola
...una mostra stupenda! felice di averla visitata
ResponderEliminar