
Y luego está la realidad, y en este mundo global y moderno en que vivimos en el que para-siempre a veces sólo dura unos años, las familias lógicamente tienden a rehacerse, y entonces resulta que el nuevo príncipe o princesa ya tienen hijos de una relación anterior, y aquí retomamos las palabrejas que se las traen, porque si madrastra suena a fea y mala que no veas, qué decir de padrastro: “obstáculo, impedimento o inconveniente que hace daño en una materia” y otra deficición:”pellejo que se levanta de las uñas y causa dolor y estorbo”… ejem. Sin comentarios…
Por suerte para algún@s esto no es Disney, y el amor es el amor, y cuando tu pareja ya tiene hijos, pues toca hacer tareas de madre suplente (que no suplantadora) y apoyarlos, ayudarlos, ser justo, no excederse porque para eso por suerte para la criatura está su madre, y en fin, realizar toda una serie de tareas tan agradables como difíciles, ya que ser madrastra (o padrastro) sí que es algo complicado, si se trata de unir las funciones de padre o madre normal con el justo trato a todas las partes implicadas; tu pareja, sus hijos, la anterior pareja de tu amor…uff se antoja cuando menos complicadísimo, y el que lo realiza en lugar de padrastro o madrastra quizá debería llamarse super padre o super madre.
Y aquí toca hablar de mi amiga: la madrastra, una persona alegre, positiva, amiga de sus amigos, trabajadora incansable, buena persona, amable con todos, que siempre sabe poner buena cara ante las adversidades, solidaria, madre y también cómo no, madrastra; ¡y encima guapa! que cada día nos da una lección a todos de cómo se puede ser tantas cosas y hacerlas todas bien, y además de una manera tan natural. ¡Tú sí que eres la antítesis de las madrastras de los cuentos!
Y entonces una se da cuenta de repente que la vida no es cómo nos la contaron, ni siquiera se parece a cómo la imaginábamos de pequeños, pero a veces, es incluso mejor porque aunque las separaciones sean terribles, el fin del amor sea algo nada deseable, los hijos tengan que vivir situaciones difíciles, al final; después de todo uno sólo puede desear la felicidad para todos los que quiere. Y la felicidad también es tener a tu alrededor personas que te quieren aunque no sean tu madre o tu padre y que cuidan de ti.
Un beso. Lola
Arriba esa madrastra!
ResponderEliminarDesde luego, buena donde las haya.