martes, 26 de junio de 2012

Spaguetti al estilo de “Mamma Lola”



O lo que es lo mismo, a mi estilo: Una receta inventada, imaginada, y que en mi casa al menos ha triunfado, ¡ah! y fácil fácil.

La pasta es agradecida al 100% (casi) siempre sale rica y se le pueden añadir los ingredientes al gusto, cada uno los que prefiera. En mi caso suelo cocinarla los fines de semana; me abastezco de verduras, y siempre añado un ingrediente para dar “cuerpo” o carne o pescado.

Ingredientes:

Tomate unos 2-3


Setas secas ( lo mejor es olerlas y comprar las que más nos gusten) unos 40-50 gr.


Champiñones unos 8-10 enteros


Un paquete de Spaguetti


Un “rulo” de queso de cabra


Dos cebollas


Dos dientes de ajo


Un calabacín


Una berenjena


Un chorro de vino blanco


2 latas de anchoas


Una pizca de cayena


Sal


Aceite de oliva.


Preparación:

Cocer los espagueti en una cazuela con sal y un chorro de aceite.

Pelar y partir las cebollas y ajos y ponerlos a pochar a fuego lento, cuando estén un poco pochas, añadir la berenjena en trozos y pelar y partir el calabacín, y añadirlo también. Pochar todo a fuego lento.

Calentar un cuenco con agua y dejar sumergidas las setas secas de 10-20 minutos, lavar y partir los champiñones, y añadir ambos a la cazuela.

Una vez hecha toda la verdura y cocidos los espagueti, mezclarlo todo bien, cortar el tomate en trocitos, así como el queso de cabra y las anchoas, mezclarlo con el resto en una cazuela a fuego lento y añadir el picante y el vino, dejar cocinar unos segundos, y…Ya está.

No es una receta muy rápida pero sí muy rica, y fácil ya me contaréis.

Un beso. Lola

sábado, 23 de junio de 2012

Puños de acero, corazón de oro…




Así eran los héroes antiguos, los de los Western; aquellos hombres fuertes pero también comprometidos, firmes en sus convicciones y completamente desfasados ahora…

Hoy día hay protagonistas de todo tipo y condición, pero no nos engañemos: el bueno de siempre está pasado de moda. Porque lo que se lleva son los tipos malos malotes con pocos principios, y esto de los caballeros ha quedado demodé, totalmente desfasado en estos tiempos en que lo que está de moda es el triunfador y el jeta, y que cuanto menos esfuerzo y trabajo lleve detrás mucho mejor…


Así aunque las convicciones de estos hombres entregados a la causa fueran totalmente idiotas, no importaba, lo que de verdad les guiaba era que ellos estaban totalmente entregados al fin que perseguían, para conseguirlo, además se pegaban con todo el que se les pusiera por delante (eso sí, peleas de pacotilla en que los puñetazos eran fuertes, y exagerados), y que siempre había una chica guapa alrededor, para dar más emoción al asunto y por si se quedaban sin motivos para una buena bronca.





Y además eran duros de pelar: desde Charles Bronson, a Clint Eastwood, pasando por el vaquero por excelencia: John Wayne: con el ceño fruncido, y la pistola a mano, por lo que pudiera pasar y  sin perdón-claro: ya lo digo: héroes en vías de extinción…


El hierro forjado parece ser una parte de la aleación con la que estos hombres han sido esculpidos  que no rechazaban bajo ninguna circunstancia un asunto de los que olía a aventura y a riesgo y que les podía llevar hasta las situaciones más violentas sin despeinarse y todo envuelto de una moral y unos principios arraigados y personalísimos. Aun así una tiene la sensación de que ya no se fabrican los tipos así: duros por fuera pero blanditos por dentro (atención al matiz, no confundir con blandos por fuera que esos no interesan) Hombres apasionados y de verdad de la buena, que con un objetivo a la vista (aunque fuera en el lejano horizonte) ponían todo de su parte para llegar a él.


Deportistas, atractivos y atrayentes resulta difícil apartar los ojos de la pantalla cuando alguno de ellos aparece, y es que hay actores que nunca pasaran de moda y sin los cuales no podríamos entender nuestra infancia o nuestra vida entera...


Interesantes las vidas personales de dos de los actores que nos ocupan, enamoradizos, valientes y con un reguero de hijos que podría repoblar un pequeño país. Eastwood además ha rodado varias películas con sus vástagos, pero aquí lo cuentan mucho mejor http://es.wikipedia.org/wiki/Clint_Eastwood . De la vida de Wayne  http://es.wikipedia.org/wiki/John_Wayne me van a tener que hacer un croquis, no me he enterado de la mitad, lo que sí tengo claro es que se parece bastante a una telenovela…Estrellones en estado puro.

Un beso. Lola




martes, 19 de junio de 2012

Haz las maletas…



Así como de repente nos damos cuenta que estamos en verano, y si hay algo que irremediablemente está unido a los meses de calor son las vacaciones…Algunos “suertudos” (entre los que me encuentro) ya han disfrutado parte de ellas, sin embargo otros aún no han comenzado. Para estos últimos y para todos los que les pueda servir de algo ahí van unas pautas generales:

Lo primero importante es dónde vamos a ir: playa, montaña, ciudad…y si el tiempo en nuestro destino se supone que será bueno o malo. Siempre aconsejo mirar la Aemet www.aemet.es , pero ojo: estos también fallan como aquel año que nos fuimos a parís y vino una ola de calor tremenda…




Pero “el por si acaso” no es amigo de una maleta eficiente, que es lo que pretendemos para no ir cargadas con un montón de prendas que no vamos a ponernos…


Y ojo a las combinaciones. Siempre recomiendo llevar un vestido-conjunto por día (como máximo me permito uno más de los días que voy a estar), para eso lo ideal es poner toda la ropa sobre la cama e ir sacando zapatos y prendas para mezclar hasta hacer cuantas combinaciones necesitemos. Para una semana debería bastar con tres pares de zapatos, máximo cuatro incluidos los que llevaremos puestos.



Vamos a suponer dos maletas:

A la playa, al sur, al calorcito:


Repito, aunque nuestro destino sea california (“never rains in california”) ni caso; primer paso: consulta meteorológica: “horror, tumba, sacrilegio”: que la previsión dice que va a llover la semana completa. Que no cunda el pánico: en este caso hay que llevar más ropa para lluvia y tiempo regular que otra cosa, pero como la esperanza está ahí también dos o tres trajecitos estivales (pero polivalentes, que se puedan usar con chaquetitas), gafas de sol bronceador, unas sandalias que vayan con todo, y por supuesto un par de biquinis.

Lo normal es buen tiempo: así que la maleta para el sur a mi parecer deberá incluir:

Vestiditos ponibles, tanto para la playa como para salir por la tarde o, con complementos adecuados por la noche: soy adicta a los caftanes para este fin.


Biquinis o bañadores al gusto, ojo: no hay que volverse loca a menos que seamos Paula Echevarría y sepamos que nos van a fotografiar cada día, no hay que llevar diez estilismos diferentes.


Un albornoz cortito, o toalla de baño. Chanclas, protección solar…y yo siempre llevo un sombrero grande.



Zapatos y sandalias: Planos y cuñas por su versatilidad son los reyes del verano, un par más “lujoso” no está de más.



Chaquetitas: una o dos polivalentes, que se pueda combinar bien.

Uno o dos conjuntos o vestiditos sólo de noche. Si salimos bastante, claro, si tenemos la duda sirve uno arregladito que con complementos a tono quede genial.




El sempiterno y necesario vaquero, por si hace peor tiempo o para combinar en caso necesario con múltiples prendas. También podemos sustituirlo por un pantalón blanco o por uno negro o si preferimos de otro color, pero siempre muy combinables.






Accesorios con estilo. Un pañuelo que podamos usar tanto para bajar a la playa como para llevar en el cuello si hace fresco, pulseras o collares de colores, pendientes grandes (si nos gustan ) y sobre todo que sean fácilmente combinables, gafas de sol…






En cuanto a bolsos: uno de fiesta, uno básico y un par de ellos que puedan valer para todo (ideales los de mano con bandolera, tan en boga y que cruzados sirven para el día a día y sin asa son ideales para la noche).






La maleta para el norte (o para paraísos menos estivales):

Aquí la cosa cambia. No voy a hablar de la maleta de invierno que de esa ya hablaré cuando toque; sí de una maleta de entre tiempo:

Una gabardina, totalmente combinable y versátil, yo soy de las que la llevo aunque no llueva, para las más conservadoras se puede sustituir por otro tipo de chaqueta.


Un blazer, básico, que se pueda llevar tanto con falda como con pantalón.


Si el tiempo se supone lo bastante fresco una chaqueta de cuero.

 Un par de chaquetas o jerseys de punto, para llevar tanto solas como combinadas con las otras chaquetas (en plan cebolla) por si la climatología está“regularcita”…


Dos pañuelos o pashminas uno más básico y el otro puede tener ese puntito tendencia.


Pantalones: al menos dos, depende de gustos, yo recomiendo uno básico y si queremos otro tendencia como los estilo pijama tan de moda, o de flores.


Un par de vestidos. Básicos, para llevar con los accesorios adecuados de día o de noche.


Un par de conjuntos o vestidos sólo de noche (sólo si pensamos salir varios días)


Camisetas, pantalones y faldas hasta completar la norma de un conjunto para cada día.


Dos pares de zapatos cerrados y cómodos ( en el caso que vayamos a andar) y dos si queremos algo más abiertos, con tacón o incluso sandalia si el tiempo no se supone muy malo.


Bolsos polivalentes, para salir o para el día, al menos uno grande y cómodo y uno coqueto ( y con brillos para la subespecie urraca, como yo…)

Accesorios que no falten; a gustos, uno o dos cinturones, pulseras, lo necesario para convertir un aspecto diurno en otro nocturno, o para dar otro aire diferente a ese modelito que ya nos hemos puesto.


Así que estas son mis recomendaciones, para hacer una maleta diez y no diez maletas, y no llegar cansada de cargar tanto peso al punto de destino. Además, no sé si a vosotras os sucede pero a mí me da muchísima rabia transportar un montón de prendas que luego no uso...


Felices vacaciones y a pasarlo bien.

Un beso. Lola




viernes, 15 de junio de 2012

Moda o no moda…




Porque evidentemente una cosa es lo que los diseñadores eligen para presentarnos y otra muy diferente lo que cada una nos compramos ( o nos ponemos). Si pudiéramos abrir los armarios de otras chicas nos llevaríamos sorpresas (gratas y no tanto) auténticos tesoros heredados o comprados en los más variados lugares. Las más suertudas se patean tiendas y mercadillos allende los mares, (o heredan un Valentino o un Dior de la tía-abuela) mientras que otras nos conformamos con Zara, HM, mercadillos locales y compañía, y la verdad la variedad y los estilos que podemos conseguir en estos lugares es tan amplia que no podemos quejarnos. Ni mucho menos. Ya he comentado en alguna ocasión que al más valiente y entregado de los hombres le entran sudores fríos y mareos al ver la cantidad de prendas en cualquiera de estos comercios(y de los mercadillos para qué hablar)…Mientras a nosotras se nos acelera el corazón y con mirada experta recorremos los muebles embelesadas y desgranado lo nuevo, lo diferente…



Por eso quería escribir esta entrada, porque moda o no moda es un nombre que creo que necesita más explicación; cada uno elige cómo y lo que quiere llevar, y aún así, muchas veces nos condicionan peligrosamente las tendencias. Cada chica es única, cada día tenemos la posibilidad de conocer mejor nuestro cuerpo y experimentar para saber lo que nos sienta mejor, con que tendencias estaremos más favorecidas y con cuáles no, y lo mismo sirve para los hombres.





De eso se trata: de experimentar, probar y divertirse con este juego que es la moda, y que sin embargo a veces llega a ser demasiado “mandona”, como aquel año en que se me “antojó” un jersey verde botella y tras patearme unas 20 tiendas por fin lo encontré, todo porque los señores de “pantone” o los que guiaran la tendencia de color de ese año decidieron que este verde no se iba a llevar. Y yo soy una enamorada del color que, además me sienta de maravilla, hasta tal punto que como últimamente sí está de moda he decidido limitar mis compras del tono en cuestión, pues tampoco se trata de tener el armario monocolor.



Luego están las tendencias más locas o eso nos parece, como los pantalones campana que juré no llevar, y tantas otras cosas que la moda acaba metiéndonos por el ojo; hasta que de no gustarnos pasan a ser casi obligadas o va y acaban siendo de los preferidos de nuestro guardarropa.









Y las prendas que amortizamos y la que no. ¿Para qué nos sirve una prenda muy barata si luego la vamos a dejar olvidada? y al revés: hay ropa cara pero atemporal que combinada sabiamente enriquece nuestro estilo hasta darnos un aire nuevo y diferente, hasta imprimir ese sello personal que todas quisiéramos tener y que sólo algunas consiguen.






Mientras tanto, desde casa y desde esta vida normal-pero estupenda- llena de pequeños tesoros que cada día nos inundan la mirada desde los escaparates y desde el propio ordenador-seguimos soñando con grandes diseñadores, con prendas increíbles, o porqué no, con acudir algún día a la semana de la moda de parís, en primera fila, junto a la Wintour. Total: soñar es gratis, y, como siempre a vosotros gracias por acompañarme y por arroparme en esta locura maravillosa que es escribir este blog “porque sí” porque me gusta y porque me divierte.

Un beso. Lola